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Telemedicina y e-Salud en Cirugía Estética

La Medicina no puede ser ajena a la irrupción de las nuevas tecnologías de la información  unidas a facilidades en las telecomunicaciones para la población general. Internet y numerosos medios de comunicación están prestando una gran atención a este fenómeno dentro de diferentes Especialidades médicas, Medicina Pública, Privada, Emergencias, Medicina Militar, High Care y otras modalidades.

Las grandes empresas del sector tecnológico no han perdido de vista este área de negocio, siendo prácticamente generalizada su incursión en el sector de las aplicaciones médicas: Microsoft, Google, Oracle, Philips, Siemens, General Electric, etc. Otro grupo de corporaciones que ha realizado esfuerzos i+D son las operadoras móviles, dentro de las que destaca Telefónica Móviles con sus desarrollos en cirugía ambulatoria, dermatología, hemodiálisis, cardiología, hemodonaciones, o tareas administrativas de gestión de citas.

Queremos definir los conceptos que vamos a tratar, ya que existe un amplio desconocimiento entre los potenciales usuarios y pacientes sobre la seguridad, beneficios y usabilidad que se abre en esta nueva revolución asistencial que estamos viviendo.

Se considera Telemedicina la prestación de servicios médicos a distancia, abarcando los más simples actos comunicativos a los sistemas de organización y gestión de información a distancia más complejos. Las aplicaciones más frecuentes serían:

  • Telediagnóstico
  • Teleconsulta
  • Teleconferencia entre profesionales (sesión clínica)
  • Acceso a la historia clínica digitalizada
  • e-Learning o formación a distancia

Las Especialidades Médicas con más penetración de la Telemedicina son aquellas cuyo componente visual es más preponderante, o bien que precisan de mayor inmediatez y alcance por su tipología de paciente: Radiología (diagnóstico por imagen), Oftalmología, Dermatología, Psiquiatría, Geriatría, Atención Domiciliaria, etc. Sin embargo hay otras que, sin ser tan visuales ni requerir otras mejoras técnicas, se han caracterizado por ser pioneras en este campo, como es la Oncología Médica, permitiendo a pacientes situados en cualquier parte del mundo recibir el tratamiento oncológico por parte del equipo médico de su elección, al igual que cualquier paciente de otra Especialidad que requiera de una segunda opinión sobre su patología. Sorprendentemente, la Cirugía Estética no se encuentra entre las beneficiadas por la Telemedicina en España, a pesar de ser, junto con la Dermatología, la especialidad clínica (la Radiología no se realiza sobre el paciente directamente) más adecuada para esta modalidad asistencial. Más adelante hablaremos de las razones que ocasionan esta anomalía.

El concepto de Telemedicina ha evolucionado y se incluye dentro del más amplio de e-Salud, que se define como la prestación de una serie de servicios sanitarios apoyados en las tecnologías de la información. Dichos servicios pueden ser:

  • Administración digital de historias clínicas
  • Telemedicina
  • Medicina basada en la evidencia
  • Difusión de información al ciudadano
  • Difusión de información al Especialista
  • Equipos virtuales de cuidados sanitarios
  • Gestión de organizaciones complejas

La e-Salud no sería por tanto un nuevo tipo de servicio sanitario, más bien es una nueva forma de prestar los servicios ya existentes, mejorando su eficiencia y eficacia, inmediatez, rapidez, optimizando recursos y reduciendo drásticamente los costes para organizaciones y usuarios.

Con fines prácticos podríamos hablar de e-Medicina como el resultado del uso de servicios de e-Salud basados en la Telemedicina por parte del usuario, tanto profesional de la salud como paciente tradicionales, capacitados y motivados en la aplicación de las tecnologías de la información y telecomunicaciones para superar modelos asistenciales clásicos, esperando ambas partes obtener una ganancia de calidad y una reducción de costes, considerados como conceptos transversales y generales.

A pesar de que para el público generalista no es un tema conocido, las experiencias en e-Medicina españolas son abundantes, la mayoría de ellas en la Medicina Pública. Algunas de tanta repercusión en el mundo especializado como la de Hospital de Barbastro, de la que nace el Foro Europeo de Telemedicina, apoyado por un ambicioso proyecto de la Unión Europea conocido como Health Optimum, destinado a la creación de redes paneuropeas de Telemedicina.

Si bien existen iniciativas privadas en e-Medicina, llama la atención su escasez numérica o lo poco ambiciosas que han sido, al menos en lo referente al canal profesional-paciente, siendo mucho menores las dificultades cuando es interprofesional la comunicación. Las razones pueden estar en los elevados costes de desarrollo e implantación, las reticencias del cliente a usar el servicio por los esterotipos implantados culturalmente (parece que todo lo que se haga en la Medicina Pública se supone que vaya a ser honesto, y en la Medicina Privada siempre tenga un fin oscuro o mercantilista), la no completa penetración de las nuevas tecnologías entre los usuarios potenciales, la escasa formación tecnológica de gran parte del tejido empresarial sanitario o la incertidumbre sobre la rentabilidad y viabilidad de estos proyectos (lo cual, lamentablemente, no es muy tenido en cuenta en la Sanidad Pública).

Probablemente Radiología y Dermatología lideran la innovación en e-Medicina privada, ambas son Especialidades que mueven grandes recursos económicos y financieros, practican una asistencia eminentemente visual, y tienen un gran despliegue dentro del sector privado, con desarrollos empresariales tan importantes como para cotizar en bolsa. Estas mismas cualidades las posee la Cirugía Estética, que es una cirugía de la forma, iconográfica por definición y desde luego resulta idónea para el Telediagnóstico como mínimo. Su empuje económico es innegable en España, ya que existe un poderoso tejido empresarial que ha crecido en los últimos 20 años dentro del fenómeno estético social, sin competencia de la Medicina Pública, con una base de clientes que en gran parte son ya usuarios tecnológicos en su vida habitual y, lo más importante, son estos clientes-pacientes los que demandan servicios que incorporen la Telemedicina como un plus de accesibilidad y costes reducidos.

Si suponemos que el origen de la situación está en que tanto empresarios, como profesionales de la salud y pacientes no confían en la e-Medicina aplicada a la Cirugía Estética, a pesar de que a todas las partes les gustaría que funcionase y lograrían importantes beneficios en eficacia y costes, ¿cómo romper este techo de cristal? Aquí es donde los emprendedores y los pioneros tienen su papel, que no es otro que innovar amigablemente el modelo de servicios, para lograr que el miedo a lo desconocido desaparezca con información, y la inseguridad de lo nuevo se transforme en confianza gracias a la calidad. La dificultad de adaptación ha de ser mínima a través de la usabilidad en las herramientas técnicas diseñadas. El cliente debe percibir que unos costes competitivos son sinónimo de sostenibilidad y seguridad sólo en el mundo de la innovación tecnológica, y no necesariamente al contrario.

A pesar de no tener un modelo o guía de referencia de e-Medicina aplicable a la Cirugía Estética, en Belliance se ha desarrollado el primer protocolo de Telemedicina para el sector en España, con pautas bien definidas y resultados que vienen respaldados por el éxito en calidad y cifras de ventas. Las claves ha sido la constancia, la progresividad en etapas de aplicación de los servicios de e-Medicina, el esfuerzo en formación a profesionales y usuarios, la inversión y decidida vision de mercado, la adecuada selección tecnológica, y sobre todo creer en un proyecto que aporta máximos niveles de calidad con los menores costes posibles, sin que por ello deje de ser viable como modelo empresarial. De ello se benefician todas las partes implicadas, movidas por un afan de búsqueda de la excelencia tanto en la prestación como en la percepción de servicios en Cirugía Estética.

Poco a poco llegamos a la conclusión final, que en cierto modo nos devuelve al punto de partida, que no es otro que la búsqueda de la excelencia y la competitividad, como motor intelectual y moral de toda iniciativa empresarial de innovación.

Estas palabras tienen mayor sentido a día de hoy, época de importantes desórdenes económicos a nivel mundial e inestabilidad geoestratégica, en la que los servicios médicos sólo podrán sobrevivir si empresarios, profesionales y pacientes aceptan que el único camino que integra calidad y viabilidad es la innovación dentro de la e-Medicina, ¿todavía hay personas que se atreven a alejarse de esta senda? 

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